Escudo de la República de Colombia



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Con el objetivo de crear mejores oportunidades de desarrollo económico y social en las zonas rurales, muchos gobiernos latinoamericanos incluyendo el colombiano, han intentado diseñar algunas políticas que minimicen o resuelvan en parte, los grandes obstáculos de crecimiento productivo y permitir el acceso de los sectores más desfavorecidos a la cadena de valor. 

Estos programas, que en esencia promueven las alianzas productivas entre organizaciones y pequeños productores, le apuestan al empoderamiento y formalización de sus productos, así como el acceso a créditos, la asistencia técnica y la sostenibilidad ambiental de las prácticas productivas. De forma secuencial, estos proyectos suelen también brindar apoyo en infraestructura productiva; vías rurales, puentes, electricidad y otros servicios, con el fin de resguardar las áreas productivas para garantizar la comercialización. 

No obstante, son muchos los problemas que enfrentan estos programas en la región, por un lado, la falta de reglamentación en asuntos mínimos como el ajuste de precios perturba a gran escala las negociaciones entre asociaciones y aliados comerciales; las economías que están exclusivamente sujetas a condiciones del mercado, sacrifican inclusive aspectos sociales para lograr ser sostenibles. Por otro lado, se evidencia un rol pasivo de las organizaciones Gubernamentales Gestoras como Ministerios de Agricultura y Desarrollo Rural, lo que conlleva a un desequilibrio entre pequeños productores y las grandes superficies. 

Para Gustavo Bohórquez Saldarriaga, Presidente en Antioquia, de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos de Colombia (ANUC): “estos programas, como están planteados, podrían ser realmente efectivos porque bajarían costos de producción, eliminarían la intermediación y beneficiarían directamente al consumidor final, sin embargo, en la práctica estos programas no son más que un enunciado”. 

Por su parte, en un análisis que hace la FAO de la implementación de programas de este tipo en América Latina, expresa que “los efectos de alianzas productivas aún no se pueden medir totalmente, no obstante, todo indica que podrían convertirse en un modelo de inclusión que contribuiría a mejorar sustancialmente los ingresos y reducir los índices de desigualdad de los hogares de los sectores rurales”. Algunos ejemplos de programas de acceso a mercados territoriales de la región son: 

  • Programa de Alianzas Rurales (Bolivia)
  • Programa de Apoyo a Asociaciones Productivas (PAAP) (Colombia)
  • Programa de Desarrollo Económico desde lo Rural (PDER) (Guatemala)
  • Iniciativa de Desarrollo Económico Rural (REDI) (Jamaica)
  • Proyecto de Competitividad Rural (Honduras)
  • Proyecto de Servicios Públicos II Agricultura Fortalecimiento (Haití)
  • Proyecto de Productividad Rural (Panamá)
  • Programa de Desarrollo Rural Sierra (Perú) 

 

Elementos y características para la construcción de alianzas productivas 

Hablar de alianzas productivas es bastante amplio, en este caso se podría mencionar desde una perspectiva de intercambios informales de conocimiento, información, recursos e incluso la posibilidad de conformar nuevas identidades; es decir, las alianzas productivas deben verse como un proceso y no como un resultado, dadas las expectativas, dinámicas y participación. 

Los pequeños productores se caracterizan por producir estacionalmente y por ser compradores y abastecedores que por lo general no explotan economías a gran escala. Sectores como el agrícola y elementos como los recursos naturales en general, se convierten en estímulos para formar vínculos que determinan las condiciones productivas. Así las cosas, las alianzas productivas involucran diferentes actores, quienes de forma voluntaria deciden participar asumiendo compromisos y cuya principal misión es agregar valor.

Es necesario entender, que una alianza requiere de proactividad y afinidad entre sus socios, para efectos de lograr los objetivos es necesario tener en cuenta las siguientes fases: 

  • Motivación: en este momento, se identifican las necesidades de cooperación. 
  • Creación: se establecen los lineamientos de intercambio de atributos de todas las partes. 
  • Maduración: es el proceso de monitoreo de los intercambios, utilidad, transparencia, credibilidad, capacidad, financiamiento y obligaciones de las partes. 
  • Disolución: se da una vez logrados los objetivos propuestos, o por el contrario cuando los objetivos de la alianza no fueron alcanzados.

 

Con este panorama, es obligación de los gobiernos establecer entornos facilitadores para la construcción de alianzas productivas, preparar un servicio integral de asesoría técnica, disponer de recursos y establecer el marco normativo que respalde las organizaciones. No obstante, para Gustavo Bohórquez (ANUC) los problemas que presentan los proyectos de asociación productiva en Colombia son “la desarticulación del Ministerio de Agricultura con los departamentos y municipios, la carencia de asistencia técnica continuada para los productores rurales y la no existencia de políticas públicas, lo que paraliza la empresarización del sector rural”. 

Impulsar un enfoque de alianzas productivas sustentable, sería clave en la generación de oportunidades de negocio e inversiones entre los pequeños productores y las agroempresas, así también permitiría el desarrollo de capacidades y mejoraría la relación del Estado y las comunidades productivas.

 

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